El emprendimiento social

 El emprendimiento social

El emprendimiento social es la puesta en marcha de una empresa cuyo objetivo final no es la maximización del beneficio económico, sino la creación de valor para la sociedad. El emprendimiento social consiste en la satisfacción de una necesidad social o medioambiental, por medio de una empresa que genera beneficios económicos y se reinvierten en conseguir el objetivo social principal. No debemos confundir el emprendimiento social con las organizaciones sin fines de lucro, ya que estas últimas no buscan el beneficio económico y el emprendedor social, a través de su empresa, si busca el beneficio monetario que será empleado en fines sociales.  No debemos confundir el emprendimiento social con la innovación social, ya que el emprendimiento lleva implícito la puesta en marcha de una empresa cuyo modelo de negocio sí puede ser innovación social. Sin embargo, una idea socialmente innovadora la puede llevar a cabo una empresa ya creada, una ONG o el sector público y no tiene porque llevar implícito un modelo de negocio.

Elementos del emprendimiento social

Para que la puesta en marcha de una idea de negocio pueda clasificarse como emprendimiento social, debe tener al menos los siguientes elementos:

  1. El objetivo principal debe ser el cambio social y la creación de valor para la sociedad.
  2. Debe proporcionar soluciones innovadoras a problemas sociales existentes. Hablamos de problemas tales como pueden ser la lucha contra la pobreza, el hambre, las enfermedades, la exclusión social, la educación, la delincuencia o el cambio climático.
  3. Debe utilizar una empresa como medio para conseguir su fin.
  4. La mayor parte de los beneficios deben reinvertirse en promover y conseguir el objetivo social último.

Características de un emprendedor social

Para que un emprendedor pueda caracterizarse como emprendedor social debe reunir dos requisitos esenciales:

  1. Tener conciencia de una problemática social, así como, tener la voluntad y la motivación de querer cambiarlo.
  2. Tener las habilidades para ser un empresario, es decir, liderar un equipo, buscar financiación, vender el producto y llegar al éxito. Sólo con la idea y la ilusión, no se llega al éxito en el mundo empresarial, sino que hay que tener las habilidades de cualquier otro empresario.

Ejemplos de emprendimiento social

  • Una empresa que venda agua embotellada y destine el 100% de los beneficios a la creación de un sistema para llevar agua potable a zonas subdesarrolladas. Una empresa de crowdfunding donde únicamente se financian proyectos sociales. Una empresa que emplee a personas con discapacidad y apueste por la mano de obra humana frente a la maquinaria que podría hacer ese mismo trabajo.El emprendimiento social es una técnica de negocios que utilizan las empresas, startups, organizaciones con o sin fines de lucro e incluso gobiernos para financiar el desarrollo de soluciones a los problemas sociales, culturales y ambientales.

    Los emprendimientos sociales son organizaciones que aplican estrategias de mercado para alcanzar un objetivo social. El movimiento del emprendimiento social incluye tanto a organizaciones sin ánimo de lucro que utilizan modelos de negocio para alcanzar su misión como a organizaciones con ánimo de lucro cuyo propósito principal es de carácter social. Su objetivo ―cumplir con objetivos que son al mismo tiempo sociales/medioambientales y financieros― es a menudo descrito como el "triple resultado": lograr al mismo tiempo desempeñarse en la dimensión social, ambiental y del beneficio económico. Los emprendimientos sociales se diferencian de los emprendimientos comerciales en que su objetivo social o medioambiental siempre se encuentran en el centro de sus operaciones.

    En lugar de maximizar las participaciones de sus accionistas, el principal objetivo de las empresas sociales es generar beneficios para impulsar sus objetivos sociales o medioambientales. Dichos objetivos pueden lograrse de distintas maneras dependiendo de la estructura del emprendimiento social: el beneficio de un negocio puede destinarse para apoyar un objetivo social como por ejemplo la financiación de la actividad de una organización sin ánimo de lucro o bien el emprendimiento puede dar cumplimiento a su objetivo social a través de su propia actividad empleando a personas excluidas o prestando sus beneficios a microemprendimientos con dificultades para acceder a préstamos de inversores corrientes. El emprendimiento social tiene una dilatada historia, aunque con diferentes nombres y características.​ Mientras muchos emprendimientos sociales aceptan a día de hoy fondos y otras formas de apoyo del estado, particularmente aquellas que no tienen ánimo de lucro, esencialmente son empresas que buscan independencia tanto del estado como de capital privado a través de estrategias que crean una economía social. La primera descripción de emprendedurismo social como organización democrática y financieramente independientemente con objetivos sociales, y operando dentro de los cánones de protección del medio ambiente fue acuñada a finales de los años 70 y posteriormente publicada por Freer Spreckley en el Reino Unido.

  • Algunas de las nuevas influencias formativas incluyen las cooperativas de trabajadores italianas que influyeron para asegurar en materia legislativa para las cooperativas sociales, en las cuales, miembros con discapacidades sean mentales o físicas pudieran trabajar mientras se recuperaban de sus dolencias. El primer documento académico que propuso cooperativas de trabajadores de la salud y rehabilitación como forma de emprendimiento social fue publicado en 1993.

Se considera emprendedor social a la persona o grupo de personas que inician y desarrollan un proyecto empresarial desde una perspectiva que prioriza la responsabilidad social y la creación de riqueza del territorio en el que actúan, por encima del objetivo de la maximización del beneficio económico propio. A pesar de la importancia que se está otorgando en los últimos años a las empresas y empresarios sociales, no se trata de un fenómeno totalmente nuevo. Por el contrario, los empresarios sociales han existido siempre, desde los tiempos más remotos. Por ejemplo, San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana, podría considerarse un empresario social por haber construido varias organizaciones que han promovido cambios de modelo de campo. Lo que hoy en día sí es distinto, es que la iniciativa social está consolidándose como vocación, no sólo en zonas de Estados Unidos o Europa, sino cada vez en lugares de Asia, África y América Latina. Con respecto al concepto de emprendimiento y el de desarrollo local puede decirse que busca que los individuos de un territorio aumenten sus libertades fundamentales y dentro de estas libertades están incluidas las posibilidades que poseen los sujetos de tener oportunidades de desarrollar procesos productivos, que les permitan generar su propio empleo y riqueza. Y que, además les permitan mejorar su calidad de vida, teniendo en cuenta que esto implica que puedan tener la posibilidad de optar y de vivir de acuerdo a su propia cultura, la posibilidad de cuidar el medio ambiente, de tener acceso a la salud y a la educación, y de elegir en qué lugar quieren vivir, entre otras cosas. Cabe destacar que, a diferencia de la forma tradicional de buscar el desarrollo de una comunidad, en la que los lineamientos, la manera y la metodología surgen desde el exterior de la comunidad, el desarrollo local parte de las necesidades locales, de los recursos locales y de la decisión de los agentes locales. Éste busca fomentar las capacidades de los individuos y del lugar en el que habitan, busca aumentar esas libertades fundamentales que ellos poseen y retroalimentarlas positivamente. De esta manera busca cubrir las necesidades de la población para luego poder pensar nuevas maneras de responder a las demandas sociales.


Las características de un emprendimiento social no son tan distintas a las de un emprendimiento tradicional, pero cuando hablamos de un emprendimiento social, es porque este pone en el centro a la sociedad y a los problemas que quiere resolver. No decimos que no genere rentabilidad, eso por supuesto, pero si hiciéramos una lista de las características de un emprendimiento social, la encabezaría su foco por transformar una realidad de manera positiva. El emprendimiento social surge para responder a una necesidad social o ambiental, y al mismo tiempo generar una rentabilidad económica. Se basa en un modelo empresarial para alcanzar fines sociales, ambientales, éticos y financieros en respuesta a una problemática.  En otras palabras, consiste en el uso de estrategias de mercado para solventar carencias en un sector de la sociedad.

Existen diferentes modelos de emprendimientos sociales. Puede ser un proyecto que surge con la necesidad de resolver un problema social, como por ejemplo Fresh Water que busca mejorar la calidad de vida de las personas sin acceso a agua potable. Pero también puede ser una empresa que crea un spin off en el que destina parte de sus recursos para colaborar con su entorno de manera rentable, e incluso, y más interesante aún, una organización que decide vincular su negocio y tener un lado más B, entonces su finalidad ya no es solo la económica, sino la genera ración de un triple impacto:

  • Beneficio social.
  • Impacto medioambiental positivo.
  • Rédito económico y financiero.

Este triple impacto es lo que verdaderamente diferencia al emprendimiento social del de tipo meramente comercial. Este plano es el que predomina y se ubica como centro de las acciones y decisiones de la organización. Nótese, sin embargo, que esta afirmación no significa que se trate de asociaciones sin fines de lucro, más bien,  hace referencia a que los beneficios económicos pasan a un segundo plano, pero desde luego que siguen existiendo porque son los que le van a dar a la idea o al proyecto, un futuro sostenible y exponencial.


¿Por qué surge un emprendimiento social?

Como tantas otras cosas, el emprendimiento social nace como respuesta a un modelo socioeconómico que genera muchas carencias en ciertos sectores de la sociedad. Es decir, buscan ser una solución a los problemas que los gobiernos no han podido resolver (por diversos factores) y parte del supuesto de que en una sociedad cada vez más compleja, no puede ser un solo organismo el que se haga cargo de solucionar las cosas que no andan bien. Por otro lado, también se ve favorecido por un cambio de paradigma. En la actualidad, la sociedad es mucho más empática, proactiva y emprendedora; probablemente, la globalización y la posibilidad de vivir cotidianamente las desgracias ajenas a través de los medios de comunicación hayan despertado este costado social en muchísimas personas, y seamos ahora más concientes de lo que pasa en nuestro entorno.

Debido a esto, que una entidad privada asuma este tipo de roles es muy bien visto, lo que supone un beneficio para la reputación de los emprendedores. Todo este pack ha generado las circunstancias ideales para que estas organizaciones afloren y ganen cada vez más terreno en las comunidades. En definitiva, se trata del surgimiento de nuevos actores en la sociedad. Con tácticas similares a las que priman en el mundo capitalista, incluso emulando las técnicas productivas, comunicativas y distributivas, las empresas y organizaciones públicas y privadas ponen manos a la obra para crear un mundo mejor. ¿Te gustaría convertirte en un emprendedor social? Entra a comunidad.socialab.com y revisa los desafíos de emprendimiento que tenemos activos.

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